COP28

COP28

La 28ª edición de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP28) se inicia en la Expo City de Dubái, un escenario en el que se espera la participación de aproximadamente 70.000 delegados de todo el mundo para abordar la crisis climática. Como sabemos, el contexto actual es crítico tal y como destaca un informe reciente del Instituto de Recursos Mundiales (World Resources Institute), indicando que los esfuerzos globales para limitar el calentamiento a 1’5°C no están dando sus frutos.

Los expertos comentan que, a excepción de los avances en las ventas de automóviles eléctricos (que son cifras bastante más reducidas de lo esperado), el progreso general está «significativamente» por debajo de las metas establecidas por el Acuerdo de París. En este panorama desafiante, surge la necesidad de abordar las emisiones relacionadas con los sistemas agroalimentarios, recordemos que este año por primera vez en la COP28, se dedicará un día a la alimentación, la agricultura y el agua, de ello hablábamos aquí.

Y es que los sistemas agroalimentarios representan, según los expertos, casi el 31% de las emisiones antropogénicas totales de gases de efecto invernadero, lo que supone unos 16.500 millones de toneladas, dato que subraya la importancia de la agricultura y el sistema alimentario en la lucha contra el cambio climático. En respuesta a esta llamada a la acción, la empresa HowGood se ha asociado con el minorista Carrefour en Dubái para implementar etiquetas de impacto climático en 2.500 productos alimenticios en cinco centros del distribuidor para crear conciencia e influir en el comportamiento de compra de los consumidores, para que sean más sostenibles e inteligentes.

Recordemos que según los resultados de este estudio publicado en la revista científica Nature Climate Change, colocar en el frontal de los envases alimentarios una etiqueta de la huella del carbono, resulta eficaz para promover los alimentos respetuosos con el medioambiente. En este sentido, merece la pena recordar que el año pasado Dinamarca se convirtió en el primer país del mundo a nivel gubernamental, en desarrollar una etiqueta climática para los alimentos, etiqueta que presumiblemente ayudará a tomar decisiones de compra más respetuosas con el medio ambiente.

La empresa HowGood cuenta con la base de datos de productos e ingredientes sostenibles más grande del mundo, por lo que puede proporcionar una valiosa información a los consumidores. En la plataforma cuenta con más de 33.000 ingredientes alimenticios que han sido evaluados, y en base a estos datos ofrece tres etiquetas esenciales. La primera destaca la huella de carbono del producto, midiendo las emisiones desde su origen hasta el punto de venta, la segunda es una calificación de sostenibilidad, una valoración que clasifica los productos en función de su impacto social y ambiental. Y la tercera etiqueta destaca atributos específicos de sostenibilidad del producto, como el uso eficiente del agua, que se trata de un producto con ingredientes mínimamente procesados, etc.

El sistema agroalimentario tienen un gran impacto en el medio ambiente

HowGood se unió a SES-imagotag, empresa especialista en sistemas de etiquetado electrónico y llevó a cabo una iniciativa en Londres para determinar la influencia de las etiquetas climáticas en los consumidores, según los resultados, la influencia en el comportamiento de compra fue evidente, ya que contribuyeron a un aumento medio del 25’8% en las ventas de productos calificados, y un incremento del 45.1% en los productos con la etiqueta «comercio justo».

Este estudio es presentado por empresas interesadas y apenas dan información sobre la iniciativa, recordemos que factores como el precio de los productos son determinantes en las decisiones de compra en la actualidad. Cierto es que una buena parte de los consumidores valoran que los fabricantes y el sector de la distribución se impliquen en la preservación del medio ambiente, pero muchos terminan por obviar esta información a la hora de llenar la cesta de la compra, de nada sirve una etiqueta si los productos no son lo suficientemente accesibles para la población.

El caso es que HowGood y SES-imagotag han implementado etiquetas medioambientales digitales para estanterías en las tiendas Carrefour de Dubái, además de otras tiendas y en una terminal del Aeropuerto Internacional del país, una buena propaganda en un lugar donde sus cuantiosos ingresos proceden del petróleo. Además de la etiqueta climática, en la parte inferior de los tickets de compra se imprimirá la huella de carbono de los productos adquiridos. Sinceramente, de poco sirven las etiquetas, primero se ha de trabajar en el sistema alimentario global y su industria agrícola, ya que, como explicábamos aquí, podrían causar tanto calentamiento global como la actividad humana.

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