Prueba de flotación de los huevos

Prueba de flotación de los huevos

Antes de explicar por qué hacer la prueba de flotación de los huevos puede aumentar el riesgo de contaminación bacteriana, vamos a explicar qué es la prueba de flotación, en qué consiste, para qué sirve, si hay necesidad de hacerla y si después queda alguna duda, esperamos que nos lo hagáis saber.

La prueba de flotación es un método casero para comprobar la frescura de los huevos, ese es el objetivo, saber si los huevos son frescos. Para realizar esta prueba sencillamente hay que poner el huevo en un recipiente con agua, y pueden pasar tres cosas, que el huevo se hunda quedando totalmente ‘tumbado’ en el fondo, que se hunda, pero quede ligeramente ‘de pie’ o que flote.

Los huevos que cuando se someten a la prueba de flotación se hunden totalmente, son los huevos más frescos, los huevos que se hunden pero en una posición más inclinada tienen ya algunas semanas, y si el huevo flota es que se trata de un huevo viejo.

La explicación científica es sencilla, los huevos frescos tienen una cámara de aire muy pequeña, apenas tienen aire en su interior, así que se hunden en el agua. Mientras que los huevos viejos, como han ido perdiendo humedad con el paso de los días, se va ampliando su cámara de aire y esto provoca la flotación.

Huevo fresco o viejo

Esta diferencia en el interior del huevo se puede comprobar fácilmente y de forma visual cuando cascamos el huevo, simplemente hay que mirar la parte interna de la cáscara en la que está la cámara de aire, su tamaño ya nos indica si es un huevo fresco o viejo. Dicho esto, ¿qué necesidad hay de comprobar si un huevo es más o menos fresco, si el código de los huevos ya informa al respecto?

Además, según los expertos, la prueba de flotación ayuda a evaluar la frescura de los huevos, pero no es infalible, si se necesitara conocer este dato, se deberían realizar otros métodos de verificación más rigurosos. Y si a esto añadimos que hacer la prueba de flotación aumenta el riesgo de contaminación por Salmonella

Si los huevos son de una fuente confiable y no han alcanzado su fecha de caducidad, no es necesario hacer la prueba de flotación para conocer su frescura, así tampoco aumentamos el riesgo de contaminación por, sea por manipulación de la cáscara o porque, como sabemos, mojar los huevos favorece que la cáscara porosa abra paso a las bacterias que pueda contener.

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